OPINION
Jorge Enrique MOLINA. Colombia
La comunidad de construye con "el don gozoso de cada uno". Creo que es una realidad que se ha hecho presente desde el momento mismo de nuestra llegada a Roma, la acogida de los Hermanos, la alegría de vernos, de sabernos Hermanos entre todos, las finas atenciones que nos brindaron los unos y los otros.
Esto hizo que desde un comienzo se viera con mucha esperanza y mucha ilusión la realización del 44º Capítulo General, porque ya había algo muy esencial y todos lo sentíamos: la fraternidad.
Cada persona, cada Hermano es una riqueza y desde esta realidad hemos ido construyendo nuestra comunidad y esto a pesar de las limitaciones del idioma, de las costumbres, de que muchos por primera vez nos conocemos, pero no hubo ninguna barrera para acercarnos y aceptarnos.
Construir la comunidad es un movimiento constante que implica que cada uno de nosotros demos de sí para hacerla realidad; todos los días hay situaciones nuevas en la vida de la comunidad y esto la enriquece.
Veo un ambiente tranquilo, sereno que ha permitido ir caminando por esta experiencia tan maravillosa de un Capítulo General, dialogando y aceptando las propuestas para llegar a un feliz término.
Nos esperan grandes retos como Capítulo y como Instituto; debemos estar atentos y ser dóciles al llamado que el Señor nos está haciendo y así descubrir cuál es su voluntad para nuestro Instituto. Debemos tener una mente, un corazón y una voluntad humildes para aceptar lo que el Señor quiere de nosotros hoy y proyectado al futuro.
Hermanos: gracias por su alegría, gracias por su acogida, gracias por su amistad.
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