CIL Pilgrimage to France     la traduzione è in corso
Por los caminos del Fundador

20 - 30 October, 2003

Roma, 2 dicembre 2003
Domingo 19-Lunes 20
Ya era la noche del día 19 de octubre cuando salía el autobús con destino a París. En todos la gratísima impresión producida por la beatificación de la Mhabíamos acompañado a tantos y tantos adre Teresa de Calcuta. La mañana de ese domingo devotos del mundo entero que en Roma agradecían a Dios el regalo de una santa tan humana y tan excepcional a la vez.
Iniciábamos una peregrinación. "Por los caminos del Fundador". El grupo, 39 formadores de los distritos, tras unas jornadas dedicadas a la profundización sobre la vida y la obra de La Salle gracias a las conferencias y vivencias del Hno. Jean Louis Schneider, tenía ante sí tierras y tiempos.
Se trataba de acercarse a La Salle desde el color y el olor de la tierra. Los paisajes y los monumentos. Las costumbres y las gentes. Intentar vivir ese tiempo, como otro y actual itinerario.
Y que de esa manera el hecho de encontrarnos con las fuentes, con los orígenes de nuestra congregación nos permitiera darle vida a los conocimientos teóricos adquiridos con respecto al Fundador e intentar dar ocasión para que se pasaran de la cabeza hacia el corazón.
Fueron muchas horas ya que no llegamos a París hasta las 6 de la tarde del lunes. Pero en medio horas de compartir y de disfrutar. Hasta nieve tuvimos en nuestro paso de los Alpes.

Martes 21
Empezamos conociendo los lugares más próximos a la Rue de Sèvres: el emplazamiento del noviciado de Vaugirard y la Iglesia de San Juan Bautista de La Salle.
Todo rápido ya que teníamos que llegarnos a la iglesia de Notre-Dame des Vertus en Aubervilliers, lugar de históricas peregrinaciones y a dónde llegó también La Salle con los Hermanos.
Por la tarde buscamos en el callejero de París los lugares de las primeras escuelas de La Salle. En algunos no queda más que una placa o ni siquiera. Pero en todos se apreciaba el aroma de las virtudes de los primeros Hermanos. Especiales y
emocionantes momentos en el Seminario des Carmes (lugar del martirio del Hno. Salomón) y en la Iglesia de San Sulpicio donde acompañamos los largos ratos de oración de nuestro Fundador.

Miércoles 22
Salida madrugadora hacia Rouen. Nos esperaban en el Colegio San Juan Bautista de La Salle. Los chicos jugando en el patio nos aproximaron más a nuestra ordinaria tarea. (Casi nos habíamos olvidado de ellos). El recorrido por los principales lugares: Saint Sever y sobre todo Saint-Yon.

Jueves 23
Las primeras horas del día nos quedaron para una visita rápida a París. Llovía, así que todo se quedó en nada. Luego un encuentro con el Hno. Visitador de Francia: preguntas y respuestas sobre la situación actual y un futuro que se ve esperanzador porque Dios no abandona su obra y tiene siempre los mejores brazos disponibles. ¡A buscar!. A largo de la peregrinación contaríamos con la siempre agradable y solícita presencia de los Hnos. Visitadores de cada zona.
Después de comer salíamos hacia Reims. Misa muy emocionante en la catedral. Y siempre las referencias a esas oraciones y a la devoción que pondría el joven La Salle cantando en el coro como canónigo.

Viernes 24
Todo el Reims lasaliano. La misa en la casa de las Hermanas del Niño Jesús. La figura de N. Roland. El encuentro providencial con Niel. Las primeras escuelas. Avenir-Jeunes: una obra que los Hermanos tienen ahora para gente sin trabajo o en integración. Nos acercamos hasta el museo del Hno. Arnould.
Impresiona el hecho mismo de estar en Reims, (la visita al Hotel De La Salle, la Catedral de Notre Dame de Reims, el altar donde De La Salle celebró su primera Misa). Es la proximidad a la experiencia vital del Fundador. Mirar al Fundador como a un hombre en camino que no conoce el final del mismo pero que sabe que tiene una brújula en Dios: Oración, Reflexión, Directores espirituales, Hermanos ...
Al mismo tiempo contemplar las renuncias de La Salle, él que lo tenía casi todo en este mundo. Pensar en, progresivamente, asumir un tipo austero en el vivir personalmente y en nuestas comunidades

Sábado 25
Un recuerdo imborrable. Quisimos reproducir, también nosotros, aquella peregrinación que los Hermanos hicieran a N. D. de Liesse y renovar allí nuestros votos. Sólo pudimos caminar un poco del camino, pero guardamos la emoción de la marcha. Tenemos presente el tiempo para contemplar, para encontrar, para orar, para convertirnos ... como en toda buena peregrinación. Destacamos en nuestras conversaciones la importancia que tiene la presencia de María en el itinerario de La Salle. Las oraciones, las recomendaciones que nos deja, las peregrinaciones que lleva a cabo con los Hermanos.

La verdad es que la tarde y tras la visita a Laon nos acercamos a Brouillet y pudimos disfrutar de una copa de champán producido en unas tierras que bien pudieron pertenecer al abuelo de La Salle. En esas circunstancias hasta los abstemios probaron las burbujas.
La misa en una iglesia de Reims y con la misa el encuentro con otra forma de hacer la liturgia. La de las iglesias francesas. Dignidad, participación, sencillez, acogida ... Recuperación de una espiritualidad del encuentro, del hablar de Alguien y con Alguien

Domingo 26
Todo el día en ruta para acercarnos a Parmenia. Sumar a todo un nuevo conocimiento: el de los campos de Francia. Verde de sembrados y de bosques interminables.

La casa nos recibe con su silencio y su paz. Con la liturgia reposada y el retiro. Con la lluvia, las montañas y el frío.
Y ahora tras haber atravesado Francia de ida y vuelta es de impresión darse cuenta de las grandes distancias que recorría La Salle para trasladarse de un lugar a otro. La motivación siempre la misma: la entrega a la obra y el interés por sus Hermanos.

Lunes 27
Visita a Grenoble. Calles y escuelas. Esas callejuelas que vieron a un La Salle menesteroso de apoyo y que encontró en la acogida entusiasta de la Comunidad de los Hermanos en un momento difícil de su vida y La Salle encuentra allí, entre los Hermanos, la paz y el sosiego que tanto necesitaba.


Martes 28
Otro lugar que no se olvida. Dedicamos el día a La Gran Cartuja. Como otrora hiciera La Salle también nosotros nos acercamos a ese lugar de silencio y de encuentro con la naturaleza y con Dios. Hasta nos sonrió el sol y nos libró de los muchos fríos que habíamos pasado en el norte de Francia. Cuando miramos la confianza manifestada por La Salle a sus directores espirituales nos unimos a la necesidad de abrirnos a "alguien" que acompañe nuestro caminar.

Miércoles 29

Día de retiro en Parmenia. Salió el día lluvioso. Pero no importaba. Para nosotros
La Salle estaba presente en nuestro silencio, en nuestra oración. No hacía falta mucha imaginación para verle presente en el paisaje y en las dependencias. Hasta se le podía ver junto a Sor Luisa contemplando los Alpes y desgranando conversaciones sobre la obra que La Salle tenía entre manos y que tantos quebraderos de cabeza le estaba dando.

Allí era fácil recordar la importancia que daba La Salle a la soledad en los momentos cruciales de su vida. Pero soledad no para evadirse sino para encontrarse con Dios.
Y luego la llegada de una carta de los principales Hermanos de París reclamando la presencia del Padre en una obra que no podía abandonar y entre unos hijos que le echaban de menos. Esa Carta de los Hermanos de París que nos habla del poder de la Comunidad. Es la Comunidad la que llama, la que se ocupa de La Salle, la que en definitiva salva la obra y socorre a La Salle en una situación difícil para él y para todos


Jueves 30
Otra vez en Roma tras muchas horas de viaje.
Durante el trayecto se nos venían a la memoria los últimos acontecimientos y reflexiones: Haber palpado personalmente lo real de las opciones de SJBLS y quitar de nuestras experiencias personales las imágenes que nos hayamos podido fabricar de nuestro Fundador, en muchos casos presentado como hombre frío y dar paso a una imagen de hombre humano y sensible al lenguaje que Dios le proponía descifrar desde la realidad que le tocó vivir. Un hombre cercano a sus Hermanos. Que sufre y que lo pasa mal. Que no ve tan clara la voluntad de Dios, ni siquiera al final de su vida...

El descubrimiento de la figura de Sor Luisa. La que acompaña la reflexión orante de La Salle y le anima a tomar decisiones valientes y comprometidas.
La situación animosa de los Hermanos en París, que no aflojan cuando se ven sin La Salle y deciden afrontar ellos la obligación de sacar a flote la obra. Y luego la llamada a La Salle, al que no abandonan, para que también él participe. Hay también una carta dirigida a cada uno de nosotros. La dejamos abierta. Nos permite abrirnos a la autenticidad y a la sencillez.
Leer desde la experiencia del Fundador muchas de las actividades que cada uno de nosotros realizamos: la preocupación por salir al encuentro de los necesitados hoy. ¿Hay otras necesidades educativas que atender? ¿Se puede pensar en proyectos nuevos?.
Nos hemos felicitado, nos hemos dado las gracias, unos a otros (y a los organizadores de manera especial) por el ambiente de tranquilidad y fraternidad que hemos vivido.

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