Comisión plenaria de consulta.
25 de Mayo 2000

Por Hno. Valerio López Astrain.

La Comisión de Gobierno solicitó que la Asamblea General se constituyera en Comisión de Consulta sobre las cualidades del próximo Superior y de su Consejo.
Esta moción fue secundada y por unanimidad la Asamblea se pronunció a favor.

Los diferentes participantes señalaron sus puntos de vista y en el lapso de 45 minutos y se mencionaron los siguientes aspectos:

Sobre el Hermano Superior General:

Varias opiniones expresaron la conveniencia de que el rasgo más importante sea el de pastor, que tomo en su mano el problema de los Hermanos mayores y de los sectores más necesitados de apoyo, sobre todo para la formación.
Que sepa escuchar, dado que con esa cualidad será capaz de comprender la diversidad del Instituto.
Que tenga la ternura de una madre para convencernos de los cambios que tenemos que hacer y la firmeza del padre para acompañar el cambio y empujar la renovación.
Que sepa mantener la unidad en la pluralidad y por lo tanto que acompañe de cerca de los Visitadores.

Otros opinaron que lo más importante es que el Superior debe ser un profeta, con visión de futuro y sin miedo a los cambios. Capaz de denunciar las desviaciones y ofrecer la visión de futuro. Conocedor de la realidad y capaz de reanimar, de sacudir a los sectores deprimidos del Instituto. Audaz para promover los cambios. Este rasgo profético lo debe acercar al profetismo de Jesús y también a la capacidad de integrar un equipo para realizar su liderazgo y animación del Instituto.

Al pensar en una persona que pueda reunir ambas características a la vez, se opinó que debe ser el Equipo, el Superior y su Consejo quienes deben reunir estas dos cualidades.

Otras cualidades personales se mencionaron como su calidad de religioso y su sensibilidad y congruencia con la opción preferencial por los pobres.

Sobre el Consejo General:

La mayoría de las opiniones se centró en que el Consejo debe ser un equipo, unido y equilibrado, integrado por expertos y no con representaciones geográficas. Cuando el caso lo exija, el Superior puede delegar a un Hermano de una región, conocedor del entorno para realizar un trabajo concreto y ofrecer una opinión calificada al Superior, como ya ha acontecido.

Se señaló que no sólo se requiere la condición de experto, sino también las cualidades básicas de hombre de Dios y sobre todo con capacidad para formar equipo. Deben compartir las cualidades de apertura y visión de futuro del Superior y estar concientes del nuevo ciclo de vida que se abre al futuro.

En nuevo liderazgo del Instituto debe fomentar la subsidiaridad y la interdependencia: ningún Distrito o sector es tan rico que no necesite de los otros ni tan pobre o necesitado que no pueda aportar algo a los demás.

Es importante que el mismo Supeior escoja a sus Consejeros dentro de las personas detectadas por el Capítulo como calificadas para el puesto.

Se planteó el problema del conocimiento de las personas más capaces en el Instituto, pues la mayoría de los participantes tienen una experiencia restringida en el conocimiento de los Hermanos de otras regiones. Por tanto deberíamos encontrar una forma de plantear posibilidades, analizarlas abiertamente, discutirlas, antes de elegirlas.

El ejercicio del liderazgo debe acercarse a las regiones, sobre todo a aquellas en donde se ubica el futuro del Instituto para los próximos años. Debe tener en cuenta los medios de comunicación modernos en el ejercicio de su función.
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