Roma 18 de diciembre de 2002

Hermano Álvaro RodríguezEcheverría
Superior General

Queridos Hermanos, Hermanas, Catequistas de Cristo Crucificado, Signum Fidei, Asociados, Colaboradores, Jóvenes y miembros todos de la Familia Lasaliana.

Un año más la Navidad despierta en nosotros la necesidad de manifestar nuestro afecto e interés por las personas a las que queremos. La primera Navidad fue la manifestación del amor del Padre por nosotros al enviarnos a su Hijo. Me parece que aquí se encuentra el corazón de este maravilloso misterio, que podemos resumir en dos sencillas pero comprometedoras palabras: amar y dar.

Mi pensamiento se dirije a cada uno de los miembros de nuestra Familia Lasaliana. Materialmente me es imposible comunicar personalmente mis sentimientos a cada uno. Pero por este medio que nos une virtualmente quiero expresarles mi profundo agradecimiento por todo lo que hacen en favor de la misión lasallista, que no es otra que poner los medios de la salvación al alcance de los niños y jóvenes, sobre todo, de aquellos que están más alejados de ella. Que el amor de Jesús hecho Niño, nos de nuevas fuerzas y creatividad renovada en su servicio. Particularmente en :

La Lucha contra la pobreza: para responder con creatividad fecunda a las nuevas formas de deshumanización, a las nuevas pobrezas, a las llamadas que nos hace el mundo de los excluidos.
El trabajo para impedir las guerras: Que se oponen al plan de Dios y crean mayores problemas. Sabemos que la guerra no es la respuesta y que debemos ser contructores de paz.
El anuncio del Evangelio: A partir del testimonio de nuestra fe, de nuestra catequesis y animación pastoral y comprometiéndonos en la defensa los derechos humanos, especialmente los de la mujer y los del niño; abiertos, al mismo tiempo, al ecumenismo y el diálogo interreligioso que nos permitan caminar juntos en la construcción de un mundo más humano.
Las dos prioridades en las que el Instituto se ha comprometido para este año que iniciamos: Las innovaciones educativas, que nos permitan transmitir un conocimiento que no se contenta con los contenidos, sino que da prioridad a la capacidad de búsqueda, conscientes de que es más importante tener la capacidad de seguir aprendiendo, que saber mucho. La Pastoral Vocacional para seguir respondiendo a las necesidades crecientes de los pobres y de los jóvenes.

Que Jesús Verbo encarnado, colme a cada uno de ustedes y a sus seres queridos de sus mejores bendiciones a lo largo del Año 2003. Gracias por su apoyo y amistad.

Fraternalmente en de La Salle,

Hermano Álvaro Rodríguez Echeverría
Superior General
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