LLAMADOS A SERVIR

III CONGRESO UMAEL
México 15 a 18 de mayo 2003


Hermano Álvaro Rodríguez Echeverría
Superior General
Introducción:

Es para mi una gran alegría poder participar en su III Congreso y agradezco mucho la invitación que me han hecho para estar con ustedes en la Ciudad de México y en la sede de la Universidad La Salle, de la cual soy exalumno. El lema que han escogido: "Exalumnos lasallistas llamados para servir" es todo un programa de acción que espero que en estos días se convierta en un proyecto concreto y no se quede únicamente en el ámbito de una bella teoría. Agradezco particularmente a su Presidente Jean Pierre Hascoët, a la Junta directiva y al comité mexicano que con tanta dedicación han preparado este encuentro. Al saludarlos a ustedes quisiera tener presente a los miles y miles de exalumnos y exalumnas presentes a lo largo y ancho de la geografía lasaliana y que ustedes hoy representan.

1. El momento que vivimos

Una de las cosas que más admiro y que más me impresiona de nuestro Fundador es el ver cómo estuvo atento y se dejó "atrapar" por la realidad que le tocó vivir. A la luz de esa realidad e iluminado por la palabra de Dios, descubrió el plan de Dios para él y para nuestro Instituto. Por eso me parece importante al comenzar esta reflexión, situarnos nosotros mismos en el momento histórico que hoy vivimos y descubrir también nosotros lo que nos pide hoy el Señor para continuar su plan de salvación.

Los últimos meses han estado marcados a nivel mundial por la guerra y por los intentos de evitarla y encontrar otros caminos de solución. Sabemos, por otra parte que en diversos puntos de la geografía mundial se viven otros conflictos de carácter étnico, político o religioso y que los progresos que nos ofrece la globalización con el crecimiento económico mundial y la expansión de mercados, así como el fantástico desarrollo de la tecnología informativa, quedan opacados por el hecho de que muchas personas están excluidas de tales beneficios y que los valores culturales locales corren el peligro de desaparecer ante la imposición de valores supuestamente universales. Ciertamente la internacionalidad de nuestro Instituto es una llamada a vivir algunas actitudes básicas ante la alteridad; esto significa saber acoger, respetar y valorar las diferencias. Al mismo tiempo es importante tener conciencia, también, de que la disyuntiva del mañana no será tanto entre los que tienen y no tienen sino más bien entre los que saben y los que no saben. Todo un reto para un Instituto dedicado a la educación cristiana sin fronteras y accesible a todos.

A nivel de Iglesia, con sus avances y retrocesos, el ecumenismo y el diálogo interreligioso se desarrollan, los seglares se comprometen cada vez más, los distintos continentes a través de los Sínodos han tenido la ocasión de reflexionar sobre su propia realidad y nos han ayudado a descubrir una Iglesia más pluriétnica y pluricultural y el Jubileo del año 2.000 ha significado un fuerte llamado a una fe más auténtica y ha abierto las puertas a nuevas esperanzas. Las últimas Jornadas Mundiales de la Juventud, la de París, la de Roma y la de Toronto nos han mostrado que los jóvenes hoy anhelan algo más, aún en las sociedades secularizadas. La inequívoca actitud de la Iglesia en favor de la paz, tan claramente manifestada en estos días es un signo de esperanza en favor de la vida y una invitación a un compromiso solidario con los que sufren, con los pobres, con los jóvenes en busca de sentido.

Pienso, por otra parte, que el 43º Capítulo General ha marcado un hito importante en nuestra secular historia y que el tema de la asociación nos obligará a hablar de un antes y un después. Estamos poniendo las bases del Instituto del futuro, que si ciertamente recogerá lo mejor de la herencia recibida, nos hará descubrir y construir una nueva realidad en la que Hermanos y Seglares asociados aseguraremos con creatividad el carisma lasallista. Hoy es importante preguntarnos hacia dónde va la sociedad y la historia, para ir haciendo los cambios necesarios, que nos impidan convertirnos en un cuerpo extraño al mundo y alejado de la realidad. No debemos tener miedo. Podemos responder a los desafíos que el mundo nos plantea hoy manteniendo vivo el fuego que nos vio nacer y respondiendo con imaginación a sus necesidades. Es en este contexto en donde debemos situar el III Congreso de la UMAEL que hoy estamos inaugurando.

Este Congreso se sitúa en continuidad del celebrado en Roma en mayo de 1999. En esa ocasión el Hermano John Johnston planteaba algunos interrogantes que siguen teniendo plena actualidad. Entre otros cito los siguientes por su clara referencia al tema del servicio que hoy nos reúne:

¨ ¿Comprenden los exalumnos el compromiso de los lasalianos de solidaridad con los pobres? ¿Están dispuestos a colaborar en proyectos o en su organización y de aportar ayuda a tales proyectos? ¿Están dispuestos a colaborar en la creación de obras nuevas para la educación de los pobres, tanto dentro como fuera del país?

¨ ¿Están nuestros antiguos alumnos activamente implicados en la lucha por una sociedad mejor y la eliminación de la falta de honradez y la corrupción que acosan a tantos de nuestros países?

¨ ¿Apoyan nuestros antiguos alumnos económicamente nuestra misión lasallista a través de aportaciones personales y recaudaciones de fondos? ¿Procuran proporcionar becas a los alumnos pobres?

Me parece que estos interrogantes, nos abren muy bien la puerta al tema de nuestro Congreso y a la presente reflexión.

2. Llamados a servir:

El Padre Kolvenbach, Superior General de los jesuitas en el Sexto Congreso de la Unión Mundial de Alumnos/as jesuitas realizado en la India en el mes de enero de este año, citaba un poema de uno de sus más famosos exalumnos, Rabindranath Tagore, para subrayar cómo nuestra fe en Dios únicamente es auténtica en la medida en que se traduce en un servicio en favor del hermano o hermana necesitado.

¡Déjate de salmodias y cánticos y rezos de rosario!
¿Qué adoras en esta oscura y solitaria esquina de un templo con todas sus puertas cerradas?
¡Abre los ojos y ve que tu Dios no está ante ti!
Está en donde el embalsador embaldosa la dura tierra y en donde el empedrador rompe piedras.
Está con ellos bajo el sol y la lluvia, y sus vestidos están cubiertos de polvo.
¡Quítate tu manto sagrado e incluso, como él, échate en el polvoriento suelo!
¿Liberación? ¿Dónde se encuentra esta liberación?
Nuestro mismo maestro ha tomado alegremente sobre sí las ataduras de la creación;
Está atado a nosotros para siempre.
¡Sal de tus meditaciones y deja a un lado tus flores y tu incienso!
¿Qué daño hay si tus ropas se ensucian y se hacen jirones?
Encuéntrale y manténte a su lado en el trabajo y en el sudor de tu frente.


2.1 Llamados a servir a los niños por la defensa de sus derechos.

El programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en sus últimos informes anuales nos habla de cómo cada vez más la pobreza tiene cara de niño, de cómo aumentan los índices de repetición y deserción en las escuelas primarias de muchos países, de cómo el desempleo juvenil se convierte en moneda corriente. Esto se traduce en que una gran parte de la población juvenil quede fuera del sistema educativo y del mercado laboral. De hecho como nos dice Manfred Max-Neef: una de las situaciones más trágicas por la que la humanidad en su conjunto debe sentir tanto dolor como vergüenza, es que hemos construido un mundo en el que la mayoría de los pobres son niños/as, y lo que es aún más grave, en el que la mayoría de los niños son pobres". Desgraciadamente tanto en el Norte como en el Sur los niños constituyen el eslabón más frágil y vulnerable de nuestras sociedades.

Podemos pensar en el trabajo infantil, en los niños de la calle, en los niños soldados o víctimas de los conflictos armados, en los niños desplazados o refugiados, en el secuestro y compra de menores, en la desnutrición infantil, en los niños abusados, en los niños sin educación. Esta última situación nos debe tocar profundamente como Instituto dedicado a la educación de los niños y jóvenes. El hecho es que la UNESCO reconocía hace pocos años, que las últimas décadas han sido desastrosas para la educación; dos terceras partes de los más de cien países del Sur estudiados registraron un descenso en el gasto por alumno y en la mitad de ellos disminuyó la proporción de niños matriculados en la educación primaria.

Ante la realidad, que acabo de describir en teoría, pero que responde a una experiencia viva e interpelante ¿qué podemos hacer? Los dos últimos Capítulos Generales nos han pedido hacer de la Defensa de los Derechos del niño una bandera para todo lasallista. Más de una vez he soñado que nuestras asociaciones de antiguos alumnos asuman como tarea principal un servicio concreto en favor de estos niños.

No quisiera terminar este punto sin compartir con ustedes un texto que me ha conmovido profundamente: "Siempre me produjo curiosidad y hoy me procura complacida admiración, porque amo la vida, la capacidad de esos niños por salir adelante. Decenas de niños conozco que con siete u ocho años desbordan cuidados sobre sus hermanitos más pequeños, los crían, los educan y hay que ver con qué destreza los llevan a grupa de sus frágiles caderas. Con sus nueve años consiguen superar la atrofiada economía familiar vendiendo pañuelos en los semáforos. Ojalá llegue el día en que la conciencia moral de la gente acierte a levantar monumentos a los vendedores de pañuelos en los semáforos, a los alados y esforzados mensajeros adolescentes, a los repartidores de propaganda, recolectores de cartón y papel usado que, con sus economías sumergidas, como corrientes de agua subterráneas, hacen reverdecer los huertos más humildes, evitando que la voracidad de algunos lo agoste todo" (Martínez Reguera, Cachorros de nadie, Madrid, Ed. Popular pp. 179-180).

2.2 Llamados a servir a los jóvenes ayudándoles a encontrar un sentido a sus vidas.

La Salle hoy en el mundo está llamado no solamente a ofrecer servicios a los jóvenes, por más importantes que estos puedan ser, sino sobre todo a ayudarles a encontrar sentido para sus vidas. Por lo mismo es importante estar muy atentos a las nuevas pobrezas que el mundo juvenil hoy nos presenta y al mismo tiempo a estar muy abiertos a una cultura juvenil que tiene mucho de universal. Hoy las canciones, las modas, las rebeldías, las formas de interpretar la vida, las carencias y los criterios de acción de los jóvenes, sus frustraciones y esperanzas son muy similares en todo el mundo. Conocer y comprender su mundo desde dentro es una exigencia teológica y pedagógica si deseamos mover su corazón a lo que estamos llamados según San Juan Bautista de La Salle. Esto significa que debemos hacer un esfuerzo mayor por inculturarnos en su mundo. Nuestra dimensión internacional nos puede ayudar mucho en este cometido.

La educación que hoy impartimos debe llevar a los jóvenes al encuentro con Dios en su propio interior. Debemos educar para la interioridad. ¿La Buena Nueva que la educación cristiana aporta no es ante todo conciencia de sentirse amado, valorado, bendecido? ¿Y en una sociedad en donde todo se vende y se compra, no tendremos que convertirnos a la gratuidad que nos permite desarrollar la capacidad de contemplar, de agradecer, de maravillarnos ante el misterio o la belleza?

Al mismo tiempo como lasallistas estamos llamados a despertar en los jóvenes las necesidades de los demás y a que no queden encerrados en su propia intimidad. El diálogo con los jóvenes construyendo los puentes necesarios para salvar el abismo, que muchas veces se da, entre su universo cultural y el nuestro es un reto para todos. ¿ No debería ser también una preocupación permanente para todas las asociaciones de exalumnos?

2.3 Llamados a servir a los pobres y excluidos promoviendo su participación activa en los beneficios de la globalización.

Como decía al principio es una de las principales características de nuestra espiritualidad lasallista partir de la realidad, como lugar teológico donde Dios se nos manifiesta. Al hablar de los pobres es importante, por consiguiente conocer la realidad y ser sensibles ante ella. Existen los pobres y son la mayoría. Tres cuartas partes de la humanidad o sea cerca de 4,000 millones de personas. Esta situación lejos de disminuir se ha incrementado durante los últimos 20 años y no parece que se pueda revertir por las presiones internacionales que hacen que los gobiernos tengan que emplear políticas de recorte social.

Debemos contemplar a los pobres con los ojos del Dios de Jesús, el Padre de la vida, y escuchar su clamor. Sabemos que de la mirada de Dios al mundo nace la misión del Hijo de Dios en la historia como misericordia solidaria. El reto que se nos plantea es ser misericordiosos como el Padre es misericordioso. Se trata de una misericordia solidaria que implica dejarnos afectar por los sufrimientos de los demás, actuar contra los sufrimientos evitables y asumir la tarea de encontrar caminos de esperanza y de transformación.

Debemos recordar, también, que la orientación a los pobres forma parte integrante de la finalidad del Instituto. Conscientes de esta finalidad debemos buscar la política adecuada a través de la cual esta opción se haga efectivamente prioritaria en los diversos niveles de la vida del Instituto. Ustedes como antiguos alumnos deben también ser muy sensibles a esta finalidad. La diversidad de situaciones históricas exige a las asociaciones en el ámbito local tener la creatividad y el empuje necesarios para responder con nuevas iniciativas a las pobrezas que nuestras sociedades no han sido capaces de superar. Quisiera manifestar aquí mi profunda admiración por el Centro Educativo San Juan Bautista de La Salle que nuestros exalumnos cubanos han establecido en Homestead para emigrantes latinos especialmente mexicanos. Iniciativas como ésta deberían multiplicarse.

Naturalmente podemos pensar también en proyectos globales de solidaridad y ayuda a nivel internacional, como el de MAÏ THON (Vietnam) que les ha sido propuesto a través del excelente sitio web de UMAEL.

Nuestras investigaciones e iniciativas deben estar guiadas por las necesidades más apremiantes de los hombres y mujeres de nuestro tiempo y de las nuevas pobrezas. En 1993 nuestro 42º Capítulo General nos invitaba a estar atentos de manera particular a: "flujos migratorios, racismos, violencias urbanas, terrorismos, toxicomanía, pérdida de valores humanos, crisis de fe, rechazo de la fe religiosa, atracción a las sectas, desempleo, sida, hambre, analfabetismo, niños de la calle, personas desplazadas, desprecio de la vida, fragmentación de la familia, exclusión familiar... (Circular 435, p.22).

2.4 Llamados a servir al mundo creando lazos de fraternidad.

Una de las experiencias más impactantes durante mis viajes por el mundo lasallista es la experiencia de fraternidad que encuentro en cada una de nuestras escuelas. Particularmente durante mi viaje al sudeste asiático en enero y febrero de este año pude comprobar cómo nuestros centros son lugares de diálogo, respeto, tolerancia y convivencia entre personas de diferentes culturas y religiones. Me parece que es un testimonio formidable para el mundo dividido en el que vivimos. Creo que ésta es una característica lasallista esencial que debe reproducirse en el seno de cada asociación de exalumnos.

Quisiera compartir con ustedes lo que ya he compartido con los Hermanos, al reflexionar sobre el tema de nuestra fraternidad. En el mundo globalizado de hoy y con la caída de las grandes ideologías estamos viviendo un momento apasionante en el que la búsqueda de comunión se está convirtiendo en algo fundamental. Hoy más que cruzados que defienden una idea nos sentimos buscadores de una verdad que se enriquece con la participación de todos.

Sin embargo no faltan, y esto se ha manifestado con fuerza en los últimos meses, señales preocupantes de signo opuesto: un terrorismo irracional, la guerra con su secuela de destrucción, la extensión del desempleo, la emigración creciente, la falta de porvenir para muchos niños y jóvenes abandonados en la calle, la fabricación y venta de armas y la globalización misma que deja afuera y excluidas a grandes mayorías empobrecidas.

El tema de la asociación de nuestro último Capítulo General nos recuerda que Hermanos y Seglares podemos vivir el mismo carisma a partir de nuestra propia vocación. Todo lasallista, y no sólo los que llevamos el nombre de Hermano, debe sentirse hermano o hermana del otro, con un corazón siempre abierto. Formamos una familia y esto debe ser visible en el tipo de relación que se da entre nosotros. Familia en la que, como lo he recordado, los jóvenes deben tener un puesto muy especial y en donde las mujeres exalumnas juegan también un papel primordial por su íntima relación con la vida, por su papel tradicional de educadoras de la fe y de los valores vitales. Pienso que es muy importante que las Asociaciones de exalumnos/as estén hoy muy abiertas a esta doble realidad y favorezcan una presencia activa y dinámica de las nuevas generaciones de exalumnos/as y una presencia delicada e inspiradora de las numerosas alumnas egresadas de nuestros centros.

2.5 Llamados a servir a la paz y a ser constructores de paz en un mundo dividido.

Creo que estamos viviendo un momento de gracia en el que está creciendo la conciencia por un lado de que la guerra nunca ha sido ni será una solución y por otro que debemos crear y desarrollar una cultura de la paz, que nuestra opción es por la vida, por los pobres y por los que sufren. Me gusta mucho el termino inglés "peacemaker". Creo que define muy bien la actitud en la que permanentemente debemos vivir. Un no a la guerra debe traducirse en un Sí a la vida y a una vida plena.

Juan Pablo II nos ha recordado en estos días que: La guerra nunca es una simple fatalidad. Es siempre una derrota de la humanidad. Y seguramente muchos recordamos el angustiado llamado de Paulo VI en la sede de las Naciones Unidas en 1965, que desgraciadamente todavía no es realidad: ¡Nunca jamás guerra! ¡Nunca jamás guerra!

Mi primer pensamiento al estallar la guerra fue hacia los niños iraquíes que ya han sufrido tanto, aún antes de la guerra, a causa de la desnutrición, la violencia y la angustia y la de otros muchos niños cuyos padres han ido a la guerra. Por eso hago mías, y les invito a hacer suyas las palabras de Juan Pablo II en su mensaje para la Jornada de la Paz de 1995, titulado: Demos a los niños un futuro de paz. El Papa después de invitar a los padres a hacer de sus familias la primera escuela de paz por el testimonio de su amor recíproco, continúa diciéndonos: Pero además de la educación familiar fundamental, los niños tienen derecho a una específica formación para la paz en la escuela y demás estructuras educativas, las cuales tienen la misión de hacerles comprender gradualmente la naturaleza y las exigencias de la paz dentro de su mundo y su cultura. Es necesario que los niños aprendan la historia de la paz y no sólo la de las guerras ganadas o perdidas (9).

Este mensaje, sin duda, debe ser una inspiración permanente para todos nuestros exalumnos/as y sus Asociaciones.

2.6 Llamados a servir a la unidad de la familia humana mediante el ecumenismo y diálogo interreligioso.

Otra fuerte experiencia que viví en mi reciente viaje al sudeste asiático fue el comprobar cómo los valores lasallistas pueden ser fuente de inspiración y encarnarse en las diversas culturas y religiones.

El último Capítulo General invitaba a todos aquellos que desean vivir con más intensidad el carisma, la espiritualidad y la comunión lasallista a una vida de fe que descubre a Dios en la realidad, a la luz de la Escritura y para las personas de otras religiones según sus propios textos sagrados. Esta fe se traducirá en fraternidad, porque más allá de las diferencias nos sentimos hermanos y hermanas. Y esta fraternidad se transformará en servicio para lograr un mundo más humano y más solidario, para ser constructores de paz y reconciliación, para lograr que los pobres puedan tener lo necesario para vivir dignamente y en donde la creación sea respetada, protegida y amada.

Esto supone también asumir, no sólo en teoría sino también en la práctica, que en todas las culturas y a través de todas las manifestaciones religiosas se manifiesta Dios. "En todas las culturas y religiones se encuentra la semilla del Verbo de Dios y la fuerza del Espíritu de Dios. Esto implica un acercamiento respetuoso a las diversas culturas y religiones" (Circ.435, p.39).

Y al mismo tiempo y sin negar lo anterior, para nosotros cristianos esto no significa renunciar a los valores específicamente evangélicos capaces de purificar y enriquecer toda cultura. La persona y el mensaje de Jesús de filiación, fraternidad, amor incondicional, perdón sin límites, son la mayor riqueza que podemos dar al hombre en su relación con Dios, con los demás y con el mundo.

La vivencia profunda de la propia fe y el diálogo ecuménico e interreligioso será un valioso aporte que los exalumnos/as lasallistas y sus asociaciones podrán dar a un mundo en donde las distancias se acortan y en donde estamos llamados a vivir la unidad en la diversidad.

CONCLUSIÓN

Quisiera terminar esta intervención, agradeciendo de nuevo su presencia en este Congreso y sobre todo agradeciendo todo lo que ustedes hacen, en el ámbito local, para que el carisma lasallista se encarne en el mundo bajo diferentes formas y expresiones. Llamados a servir, el tema escogido es rico en sugerencias para posibles planes de acción. El Hermano José Pablo Basterrechea, uno de mis antecesores, que seguramente muchos de ustedes conocieron, gustaba decir que no debemos pronunciar el nombre de La Salle en vano.

Lo hacemos cuando lo convertimos en un objeto de museo o lo reducimos a un recuerdo del tiempo que fuimos estudiantes, y que siempre, como dice el poeta español Jorge Manrique, fue mejor. Lo hacemos cuando el presente es sólo ocasión para celebraciones festivas o para proyectos que giran en torno a nuestros propios intereses. No pronunciamos el nombre de La Salle en vano, y esta es mi invitación hoy para ustedes, cuando mirando al futuro, los valores lasallistas aprendidos en el aula de una escuela nos inspiran servicios concretos en favor de los niños, los jóvenes, los pobres, la fraternidad, la paz y la unidad de la familia humana.

Para la publicación de noticias, por favor escribir a:lasallew@lasalle.org
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