El Presidente de la USG explica la presencia numerosa de religiosos y religiosas en las grandes manifestaciones por la paz realizadas el sábado pasado en diversas ciudades del mundo
Roma (Italia), 18 de febrero (VID) - "La presencia de los religiosos en las manifestaciones pacifistas es un signo de nuestra opción por la vida", dice a "Vidimus Dominum" el Hermano Álvaro Rodríguez, Superior General HEC y Presidente de la Unión de los Superiores Generales (USG).
Hablando sobre el tema de la paz a propósito de las manifestaciones realizadas en muchas ciudades en el último fin de semana, el Hno. Álvaro Rodríguez subraya también que los llamados del Papa a la paz "deben ser también un aliciente para nosotros".
"Vidimus Dominum" ha preguntado al Hno. Álvaro qué pensaba sobre el compromiso de los religiosos por la paz que está tomando formas importantes en estos meses. "Escribo estas líneas desde Malasia, después de recorrer Hong Kong, Viet Nam, Filipinas, Indonesia, Singapur, y en vísperas de ir a Tailandia. En todas partes he encontrado una fuerte reacción de la Iglesia, los religiosos y el pueblo a la guerra.
En Filipinas, en esos días apareció un comunicado muy fuerte de la Conferencia de Religiosos. Creo que estamos viviendo un momento de gracia en que está creciendo la conciencia por un lado de que la guerra nunca ha sido ni será una solución y por otro que debemos crear y desarrollar una cultura de la paz."
"Me parece que la presencia de los religiosos en las manifestaciones que en estos días se realizan a nivel mundial es un signo muy claro de que nuestra opción es por la vida, por los pobres y por los que sufren. La vida religiosa ha querido siempre vivir las bienaventuranzas y no podemos olvidar que una de ellas llama Bienaventurados a los que trabajan por la paz. Me gusta mucho el termino inglés "peacemaker". Creo que define muy bien la actitud que permanentemente debemos vivir. Como educadores, como pastores, como servidores. Un no a la guerra debe traducirse en un Sí a la vida y a una vida plena".
"He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia". Que el Señor de la vida y de la historia nos permita ser fieles a nuestra fe pascual, seguros de que la última palabra la tendrá el Dios de la vida en quien creemos y a quien amamos. Los llamados a la paz permanentemente repetidos por el Santo Padre deben ser un aliciente para nosotros.
(Vidimus Dominum) |