Queridos Hermanos y miembros todos de la Familia Lasaliana:
El tiempo pascual nos recuerda que celebrar el misterio de la Resurrección de Jesús es dejarse penetrar por el dinamismo y el misterio de la vida escondida con Cristo en Dios Padre (Cf. Col. 3,3). Jesús asume la voluntad del Padre hasta las últimas consecuencias y muere condenado. Pero Jesús muere confiándose al Padre: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Él cree en la fidelidad amorosa del Padre. Y el Padre responde a los poderes de la muerte con el SÍ definitivo y total a la vida.
El Resucitado es la Buena Noticia del amor que vence a la muerte y renueva y construye la vida. Es la Buena Noticia de la justicia y de la libertad, que vence toda forma de opresión, marginación y esclavitud. Él proclama que las fuerzas del mal no tienen ni tendrán la última palabra en la historia de la humanidad. La palabra definitiva es palabra de vida y de paz.
La Resurrección de Jesús es el núcleo central de nuestra fe y de nuestra vocación. Da un sentido más hondo a nuestra vida y nos abre una puerta al futuro definitivo, haciendo que una gran esperanza llene nuestro corazón y los corazones de los jóvenes que educamos a la luz del Evangelio, sobre todo de aquellos que buscan un por que vivir o viven la exclusión, el dolor y la pobreza.
Que nuestra vida pascual testimonie y proclame la única verdad, que da pleno sentido a nuestra vida: ¡JESÚS RESUCITADO!
A todas y a todos, una ¡FELIZ PASCUA!
Fraternalmente en de La Salle.
Hermano ÁlvaroRodríguez Echeverría
Superior General |