Sábado - 4 de Noviembre

Último día de la Asamblea Internacional

Un alegre y esperanzado final
a un acontecimiento histórico

Nuestro último día de trabajo empezó con la oración: “Aquí estoy, Señor, vengo para hacer tu voluntad”. Estuvo ciertamente en los corazones de los delegados mientras empezamos nuestro discernimiento de las Áreas de Énfasis contenidas en el documento de trabajo final.

Se nos recordó la autoridad profética de la Asamblea y la importancia de nuestra participación en establecer prioridades para la Familia lasaliana.

En fila, pasamos a la Sala Juan Pablo II, donde cada uno marcó cinco Áreas de Énfasis que consideró prioritarias.

El Comité de Dirección explicó que todas las Áreas de Énfasis eran importantes e iban a ser incluidas en el informe final de la Asamblea Internacional, pero que era necesario destacar acentos entre esas prioridades para la Familia lasaliana.

El Comité de Redacción de los Comités de Asociación y MEL consolidará el documento final de la Asamblea Internacional, que se distribuirá a todo el mundo lasaliano en enero.

Los representantes de los grupos que sugirieron un esquema para organizar las Orientaciones para el documento final, presentaron su propuesta integrada. La Asamblea analizó e hizo observaciones al esquema, y lo pasó al Comité de Redacción para que lo incluyera en el documento final.

La última sesión de trabajo de la Asamblea Internacional se desarrolló en los Grupos Interculturales con los que empezamos nuestro trabajo hace dos semanas. Fue un magnífico ejercicio el cerrar el círculo y estar con los asociados, ahora amigos, con los que empezamos esta jornada.

Se nos pidió escribir tres frases o ideas para expresar un mensaje al mundo lasaliano no sólo sobre el trabajo que hicimos con nuestras mentes, sino también con nuestros corazones.

Cuando regresamos al Aula Máxima, nuestras frases e ideas fueron leídas en voz alta como una letanía de esperanzas, ambiciones, pasiones y compromisos compartidos.

Esperamos que estas palabras ayuden a expresar algunos de los colores emocionales de nuestra experiencia durante la Asamblea y nuestros sueños para el futuro.

La sesión de clausura de la Asamblea Internacional el sábado por la tarde estuvo coronada por las bellas e inspiradoras palabras del Superior General, Hno. Álvaro Rodríguez: “Vino nuevo en odres nuevos”

El Hno. Álvaro compartió nuestra alegría y gratitud a Dios por permitirnos reunir lasalianos de todos los continentes; y también reflexionó sobre las realidades a las que debemos responder. Nuestra misión es ayudar a todos los jóvenes a convertirse en hombres y mujeres “para otros”, especialmente, el pobre y el excluido; y educar a los jóvenes en valores que den significado a su existencia.

El Hno. Álvaro se centró en dos realidades particulares, de las que nos retó a no distanciarnos: el fenómeno de la inmigración y la tragedia del hambre. “Si los niños están en el corazón mismo de nuestra misión lasaliana, ¿qué nos está diciendo el ‘signo de los tiempos’?

Como lo hizo en sus palabras el primer día de la Asamblea, el Hno. Álvaro nos recordó que “el Espíritu de Dios es el gran protagonista en nuestra aventura lasaliana”.

Terminó sus comentarios con estas palabras:
“Cuando regresen… lleven con ustedes un mensaje de esperanza y una palabra de aliento… Dejemos que todos vean el fuego de una incontenible y ardiente pasión en nuestros ojos y hagámosla contagiosa”.

Una ovación de pie de toda la Asamblea fue la única manera como pudimos expresar de manera espontánea que estábamos de acuerdo con sus palabras y las aceptábamos.

Gery Short terminó la sesión con especiales agradecimientos a todos los numerosos grupos, comités, comisiones, personal e individuos que trabajaron para organizar, apoyar y dirigir la Asamblea. Se agradeció al Consejo General y a la Comunidad de los Hermanos de la Casa Generalicia por compartir su hogar con nosotros. En nombre de la Asamblea, el Hno. Pablo Fossati agradeció a Gery por su liderazgo como presidente de la Asamblea.

En la tarde, el Hno. Michael French presentó nuestra última Eucaristía juntos como la conclusión de un ciclo: Hace dos semanas comenzamos con una reunión. Luego, compartimos la Palabra entre nosotros. Finalmente, como parte de esta última liturgia, simbólicamente, estuvimos enviándonos o comisionándonos unos a otros por la unción mutua de las manos.

Los himnos alegres, la música y la danza de nuestra Misa continuaron en la recepción, la cena y la fiesta que siguió.

A medida que los delegados empezaron a partir, recordamos el verso de la canción “Color de esperanza” que el Hno. Álvaro compartió con nosotros:

“Saber que se puede querer que se pueda
quitarse los miedos sacarlos afuera
pintarse la cara color esperanza
tentar al futuro con el corazón”.

Viva Jesús en nuestros corazones...


Calendario

 

 

Site Meter